viernes, 18 de noviembre de 2011

Libertad


Libertad es despertarse una mañana y sentirse vivo. Es entrar en la ducha y dejar correr el agua por tu cara sin sentir ninguna preocupación.
Libertad es una canción, una música, notas escritas en un pentagrama que vuelan alto para expresar cualquier sentimiento.
Libertad es un billete a alguna parte, una mirada al horizonte infinito del mar.
Libertad es un abrazo pausado en una estación, es detener el tiempo sin tener que parar el reloj.
Libertad es perderse por las calles de una ciudad, pasear sin un rumbo fijo en busca de cualquier sorpresa.
Libertad es simplemente compartir  un rato de tranquilidad a la luz de una vela  y disfrutar de hasta el más pequeño placer que te pueda ofrecer la vida.
Libertad es una lágrima de felicidad surcando una mejilla en un furtivo abrazo y un “te quiero” de despedida.

Pero la libertad más grande que hay es la de compartir cualquier momento por pequeño que sea junto a la persona que amas, porque si hay algo más grande que la libertad es el amor, capaz de hacer libre a cualquier hombre y a los que son libres hacerlos esclavos. Hermosa contradicción, ¿verdad?

Pues así de contradictorios  son los momentos que paso contigo: contigo me siento libre de todo, libre de nuestras cadenas,  libre de nuestros fanfarrones demonios y las inútiles murallas que trataron de levantar y libre de nuestros miedos. Y aun así estar atados al implacable paso del tiempo.
Contigo me vuelvo valiente y hasta atrevido, hago cosas que nunca imaginaría hacer y digo cosas que pensaba que nunca me atrevería a decir, pero a la vez sigo siendo tímido y cobarde porque muchas otras cosas y palabras  siguen sin salir y las que salen sigo sin saber cómo habré sido capaz de hacerlas o decirlas.
A tu lado es contradictorio que, aunque sigo siendo ese Quijote loco, cuando el momento lo requiere me visto de cordura para decirte cosas que el corazón piensa.
Y hasta es contradictorio que, por muy cansado y somnoliento que llegue  de un largo viaje, contigo sigo teniendo ganas de caminar hasta donde haga falta.

Pero si contradictorios son los momentos en que estoy contigo, más lo son los días después de verte.
Porque estos días son días en los que me debato entre la más absoluta felicidad por haber podido compartir esos momentos contigo, y la más profunda tristeza por haberme tenido que separar de ti. Y así sonrío por las mañanas cuando el calor del sol roza mis mejillas recordándome el calor de tus besos, pero por las noches lloro abrazado a mi almohada recordando tus brazos. Y aunque me siento libre por haber estado esas horas junto a ti, me vuelvo preso porque probar uno solo de tus abrazos cautiva más que la más dura de las drogas y ya no puedo dejar de echarte de menos.

Libertad y amor se enredan en mis días, y aunque con sus contradicciones me hacen sentir feliz: feliz por conocerte, feliz por quererte, feliz de haber podido pasar otro día junto a ti, feliz por haber sentido tus besos por muy pequeños que sean y tus abrazos por muy cortos que se me hayan hecho… y sobre todo feliz por esta libertad. 

Gracias por haberme hecho sentir libre otro día.

12 de noviembre de 2011: Al fin en nuestra deseada estación. Al fin en el Cielo… Otro día a marcar en rojo en el calendario de mi corazón.



PD: Te prometí que te devolvería la visita, y así he cumplido. Hasta la próxima que nos volvamos a ver, mientras tanto volveré a mi cárcel aunque siempre sin dejar de pensar en ti para hacerme más ligera esta condena.

PD 2: Perdona que hasta aquí siga trayéndote mis frikadas carnavalescas, pero creo que merece la pena.

Alonso

1 comentario:

  1. Me cuesta tanto resistirme a escribir, y más cuando hay tantas cosas que me gustaría decir :(
    Tengo miedo de que esta ventana se acabe oxidando y no se vuelva a abrir.
    Lo siento :(

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