domingo, 14 de abril de 2013

Cartas desde mi Infierno: Pasión



     Hace ya días que ha pasado marzo. Sé que te debía esto pero, aunque tengo noches muy largas ante mí porque en el infierno el tiempo es eterno, porque eterno es cuando se sufre, a veces me da la sensación de que mi tiempo se me acaba, me agota y puede conmigo.

     En estos días recordé lo especial que es para mí el mes de marzo, no por nada, no por seguir cumpliendo desengaños cada día 11, no por ser ese mes donde mi música se hace más especial porque siempre que mis pentagramas me acompañan desde hace dos años pienso en ti, sino tal vez por ser ese mes en el que por primera vez me abría la camisa de piel y huesos y volcaba mi corazón sobre tu mesa, ante ti, diciéndote todo lo que sentía, diciendo lo que significas en mi vida.

     Recuerdo que hace dos años alguien, bueno tú, definías este mes con una palabra: Pasión.
     Pasiones hay todo el año, pero solo en este mes Pasión se escribe en mayúsculas, porque marzo tiene esas brisas de recuerdo bañadas en azahar y plata, cuando el aire brilla despidiendo con su cálido beso de primavera a la crueldad del invierno, cuando estallan corazones y solloza el viento por algún amor maldito que cae tres veces cada madrugada y limpia sus heridas a la luz del amanecer.
     Porque la Pasión no es solo ese sentimiento carnal, ese sensualismo hedonista. Pasión no es una relación donde uno más uno siga siendo dos por muchas noches de calor en las que se unan. Porque hay amores sin Pasión, pero nunca podrá haber Pasión sin amores, y si hay Pasión sin amor, es que entonces confundimos las palabras.

     Si yo pudiera describir la Pasión, solo existiría una palabra: entrega. Esa entrega a lo que amas sin esperar a ser correspondido, esa entrega que te llevaría a dar la sangre y la vida por aquella persona a la que amas si con su sola voz te lo pidiera. Esa entrega desmedida, de amar con la temeridad de los adolescentes pero con la madurez que los latigazos de la vida te marcan en tu ya cansada espalda. Esa entrega de cargar con la cruz de a veces tener que callarte un “te amo” solo por seguir haciendo sonreír a quien quieres, de aguantar la vía dolorosa andando con pies descalzos sobre espinas que te hieren lo más profundo de ti.
     Pasión es morir en vida, aceptar todos y cada uno de los clavos que te amarran al destino solo porque sabes que tu destino es la felicidad del otro, es un eterno saberse condenado por algo que nunca cometiste…
     Simplemente es no saber describir en palabras como te sientes….
     Pasión simplemente es mirar la luna llena de un Domingo, y arropado por la más hermosa música saber que en algún lugar alguien está transmitiendo esos sentimientos, y abrumado ante la melancolía y la belleza derrumbarte a la par que te elevas,  llorar amargamente al recordar a alguien que amas y que Dios decidió apartar de tu lado, tal vez a un destino mejor, tal vez no… solo sabes y sufres que no está contigo.
     Esa es mi Pasión.

     Cuando escriba estas letras, ya harán dos años de aquella fatídica noche cuando mis fantasmas y no fantasmas decidieron atacarme donde más me duele. Cuando me separaron de ti. Cuando rompían un sueño por estúpidos egoísmos humanos. Y sin embargo, ya me ves, yo soy el demonio que ha acabado en el infierno…
 
     Esta fue la música que me hizo llorar en esa noche de Domingo de preguntas sin respuestas mirando unos vacíos ojos de madera. Era la música la que me contestaba, siempre la música.
 


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