Cada día, cada hora, cada momento que paso hablando contigo es un rayo de sol que ilumina mi vida.
Quizás parezca que soy muy exagerada, pero no lo soy. Llevo toda la vida buscando el sol, buscando a alguien que se parezca tanto a mi y que consiga hacer que un día malo se convierta en un día mejor; más soleado. Ya van dos veces que he creído encontrarlo y, por lo que veo, siempre me equivoco.
Y ahora apareces tú, resplandeciente, iluminando como el sol del amanecer. Me haces sonreír cada tarde. Aunque lo mejor para mí de las tardes es verte sonreír a ti. Pensar que hago sonreír de una forma sincera a alguien es algo tan bonito de ver que agradezco el poder verlo en tu rostro.
Sólo queda una cuenta atrás para que encuentre ese Sol. No importará si ese día llueve o hace viento porque esa estación se iluminará sólo con verte. Al abrazarte y sentirte a mi lado podré dejar de buscar. Lo habré encontrado.
Quizás soy muy surrealista, quizás no.
Quizás me hago ilusiones y luego me llevo un chasco, quizás no.
Quizás lo que llegamos a hablar de compartir, se hace realidad...
Haces que se me pasen las horas,
y salga el sol, a veces antes de tiempo...
Dulcinea
31 de marzo de 2011

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