miércoles, 1 de junio de 2011

Con solo una sonrisa

Decía Pablo Neruda que la risa es el lenguaje del alma.
Si es así, solo una sonrisa sirve para decir mucho más que muchas palabras vacías que juntas no serían capaz de expresar lo que el alma habla.

Porque hay muchos tipos de sonrisa que nos hablan de muchas cosas: hay sonrisas mudas y cobardes que en su interior esconden sentimientos malheridos de personas que no se atreven a exteriorizar lo que sienten, también las hay malignas que no esconden buenas intenciones detrás. Otras simplemente son sonrisas ilustres como la de la famosa Gioconda de Da Vinci.

Pero sobre todo hay sonrisas buenas: hay sonrisas tímidas de esas que se ofrecen ante una frase de amor que suelen venir acompañadas por el rubor de unas mejillas que la acompañan, otras son sonrisas cómplices de almas que se comprenden y que solo viéndose sonreír se entienden, también hay sonrisas de amor de las que se te ponen cuando ves o hablas del ser amado.
Y más que nada las sonrisas de felicidad, la más grande de todas las sonrisas que en sí es capaz de guardar a todas las anteriores.

Yo sigo sonriendo, hay motivos para hacerlo, más que nada porque tú eres mi motivo, porque solo tu sonrisa es capaz de contagiárseme y hacerme feliz. ¿Quieres sonreír junto a mí?

Alonso
21 de marzo de 2011

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