O el mundo nos apoya, o conspira contra nosotros. ¿Cómo es posible que en un simple fin de semana todo lo que yo haga me recuerde a ti? Además de mi cabeza que siempre está pensando en ti, el mundo se encarga de recordarte también. Tantas casualidades... quizás ya no sean ni casualidades...
Es que este fin de semana he visto hasta a Pinocho, ese que te he puesto en la foto. Se ha venido a casa conmigo, a hacerme compañía. Acompañándome en un mundo que veo como si fuera él... las cosas se hacen enormes a mi lado, pero yo algún día también creceré. Algún día dejaré de ser frágil y dejaré de ser de madera, y las cosas que me ocurran no serán ballenas que me coman. Pero ese día aún no tiene fecha... no como nuestro encuentro, que se me hace inmensamente grande. Una estación que se me antoja tan grande que me veo como un pequeño granito de arena en su interior. Al verte estaré tan nerviosa que aunque fuese lo más pequeño del mundo, me verías de temblar. Pero mi alma seguirá siendo grande, y me empujará, como ha hecho hasta ahora, a seguir adelante.
Puede que vea las cosas grandes.
Que sean retos para mi.
Prefiero morir luchando que vivir sin tener por qué luchar.
Dulcinea
20 de marzo de 2011

No hay comentarios:
Publicar un comentario