viernes, 27 de mayo de 2011

El fin del camino

Decía Antonio Machado que no hay camino, que el camino se hace al andar. Ese camino para mi tuvo un hermoso principio y anhelo que tenga un mejor final porque ya no quiero que sea mi camino, sino que sea el nuestro.
Y quizás ese rincón que tú me describes esté al final de nuestros caminos, esos que hasta ahora nos han llevado por separado y que esperan unirse en algún lugar… 
Un lugar que describes tan nítido que casi podría imaginarlo y que no hacen falta más palabras para que no quiera más que desearlo. 
Y me lo imagino como un momento entre sonidos de rechinar de metal y de ajetreo, pero a la vez eterno y pausado. Me lo imagino entre viajeros con maletas cargadas; unas de sueños de futuro, otras de despedidas con la esperanza de convertirse en besos de un reencuentro, otras de bienvenidas con una sonrisa en los labios y lágrimas de emoción surcando las mejillas en el calor de un abrazo… Tal vez en ese lugar no seamos los únicos que encuentren el final de su camino, tal vez no estemos solos en ese instante, tal vez sea algo fugaz, pero créeme que todos mis sentidos estarán puestos en ti y aunque la timidez me lo quiera impedir, buscaré disfrutar de todos ellos; de ver tu sonrisa y tu mirada, de oler tu presencia con la dulzura de un aroma a canela mezclado con el de la primavera y el mar, de oír tu voz tal y como la imagino en tus canciones tierna y sincera, de sentir esas caricias, tocar tus manos, tu piel y sentir el calor de ese abrazo, y por último de saborear ese beso que en tus palabras parece tan sencillo que me hace tomar confianza para quererme arriesgar (aunque sabes que mi miedo a arriesgar es a que no sea lo que esperas).
Ese será mi camino y esa será mi meta, ese será mi rincón de los sentidos…
Supongo que sabrás que me estaba refiriendo al tren, siempre el tren que diría el pregonero, aquello a lo que una vez escuché llamar la cicatriz que recorre nuestros paisajes, aquello que muchos describieron como algo frío y sin vida pero, ¿no es acaso una cicatriz el símbolo de una herida curada? ¿No es el tren algo que también transporta nuestros sueños y deseos? Quizás exagere pero hasta el tren tiene magia cuando tiene que ver nuestra locura y puede que para mí signifique algo más:
Porque puede que sea el fin de mi camino, pero el inicio del nuestro…
¿Próxima parada? Quién sabe, pero compraré el billete siempre que me lleve contigo…



Alonso
24 de febrero de 2011

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