sábado, 28 de mayo de 2011

La voz dormida

Había una vez una pequeña voz que quería ser canción. Añoraba con poder crear magia para todas las personas que pudieran escucharla. También quería llegar a muchos corazones que se sintieran solos, para poder poner un poco de luz en su oscuridad. Pero para poder convertirse en canción, la pequeña voz tenía que ensayar y poner constancia en sus esfuerzos. Durante un tiempo estuvo practicando y practicando muchas horas al día. Parecía que iba bien pero aún tenía que mostrárselo a alguien. Un día inesperado, esa pequeña voz le dijo a su amiga que se iba a armar de valor y que se lo demostraría en ese mismo momento. Y así la pequeña voz cantó, despejándose las nubes y todo aquello que pudiera ocultar su hermoso resplandor. La voz se despertó.Tú eres mi voz. Mi sentido auditivo nunca había estado tan atento como ese día y se llevó una grata sorpresa. Encontró una voz que no esperaba. Una voz tímida, asustada pero a la vez simpática y con esperanza. Una voz que todavía está ensayando a través de una ventana porque aún no se atreve a cantar esas cosas que llegan a los corazones, sobre todo a mi corazón. No sólo las miradas reflejan el alma. En una voz se pueden apreciar muchas cosas.

Acabamos de derribar un gigante… uno de esos que el viento se dejó... No porque no pudiera llevárselo… sino porque sabía que tendríamos que derribarlo nosotros. Y nuestra locura pudo con él. Cada vez que derribamos un gigante, nos quedamos también más débiles y desprotegidos, pero a la vez nos hacemos fuertes por dentro y llenos de esperanza.

Esa esperanza por fin me habla claro. Me dice que a veces creemos estar viviendo una historia, pero la realidad resulta ser totalmente diferente… que llega una locura que te hace ver la realidad de otra forma. Me dice que a veces nos empeñamos en luchar contra imposibles, en querer que todo suceda como queremos, y no somos capaces de aceptar que nosotros no movemos los hilos de la vida, que hay cosas que no dependen de nuestros deseos. Y ésta es una de ellas. Los hilos de la vida se movieron hasta encontrarnos, por algo será ¿no?

También me dice que a veces las mejores decisiones, son las que no tienen ningún sentido. Y como tantas veces nos hemos dicho… esto no tiene ningún sentido, pues sino no sería una locura. Y sobre todo, me grita con fuerza que en la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada…

Dulcinea
25 de febrero de 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario