Esa es la frase que le diré a todo el mundo que me pregunte sobre esto. Que lo entienda quien quiera. A mí ya no me hacen falta ni explicaciones, ni motivos para creerlo. Esto es así y punto. Y por más que los miedos quieran encerrarlo, los sentimientos se escapan, pues es como intentar coger agua con las manos: puedes mantenerla un tiempo, pero al final se filtra por los dedos. Igual pasa con los sentimientos que alberga mi corazón. Por mucho que mis miedos, e incluso yo, intentemos detenerlos, ellos seguirán su curso, pues quieren expresarse a través de esa pequeña ventana. Cada noche, cada hora, se hacen más fuertes y los miedos más pequeños. Y así, cogiéndonos de la mano, estamos saliendo de ese bosque… y la luz del sol nos alcanzará.
No importa lo que pase en un futuro, si me lleva contigo. Me importa el presente, mi ahora, nuestro ahora. Porque es el momento de abandonar el singular e incluir el plural en el vocabulario. Hacer, quizás, un camino juntos, como tú me describes… Y entonces dejará de ser mi camino, dejará de ser tu camino, para ser nuestro camino. Al igual que una canción que para ambos despertaba sentimientos de tristeza y ahora al escucharla nos provoca una sonrisa. Sí, exacto, nos, a los dos… aquí esta ese maravilloso plural que a veces da tanto miedo, pero que estoy dispuesta a arriesgarme utilizándolo, siempre que tú quieras formar parte de él…
Ahora, cogería mis pinturas y me pondría a dibujar lo que para mí es este sentimiento, como hace cualquier pintor… y sé que los colores que utilizaría serían los más vivos y los que pudieran transmitir mayor felicidad… pintaría mi sentimiento, mi esperanza.. sin importar quien lo entendiera…. Estarían mis manos llenas de pintura, pero nada de eso importaría porque sería el resultado de un esfuerzo, de un arte y de una inspiración. Inspiración que antes no encontraba y que provocaba que mi lienzo se quedara en blanco, y yo delante de él sin saber lo que plasmar…
A mí me entiendes tú, me lees como un libro abierto… no necesito que nadie más me entienda. Entiendes mis miedos… y nuestras noches en vela que pasamos sin dormir y sin soñar… pero, como diría Carlomagno: ¿Cuál es el sueño de los que están despiertos? La esperanza. Esperanza en la que contigo he encontrado un sentimiento que creía perdido y que creía no volver a encontrar… no sé lo que nos traerá el futuro, pero mientras sea de tu mano, bienvenido sea…
Dulcinea
3 de marzo de 2011

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