Hace más de 100 años un escritor de cuentos infantiles llamado Lyman Frank Baum publicó un libro titulado “El maravilloso Mago de Oz”. Su fantástica historia quizás nos sirva a los dos para entender esto, porque de alguna forma, al igual que Dorothy, nosotros también nos hallamos inmersos en el Mundo de Oz buscando una forma de regresar a casa.
Así iniciamos nuestro caminar por la senda de baldosas amarillas en la que, poco a poco fuimos encontrando y descubriendo las partes que conforman nuestro yo:
Descubrimos a un espantapájaros sin cerebro, una mente cerrada en la parte de la razón pero deseosa por poder seguir a la otra mitad de esa mente, una mente abierta en la que todo tiene cabida. También a un hombre de hojalata cuyos golpes de la vida lo habían oxidado y habían roto su corazón, ya no lo podía escuchar por más que quisiera. Y por último a un león cobarde, ese león cobarde antes sus miedos y sus dudas que anhelaba tener el suficiente valor para afrontarlos.
Todos ellos se unieron a nosotros en busca de la Ciudad Esmeralda. Allí el Mago de Oz nos prometía soluciones fáciles y rápidas para todos nuestros problemas, sin darnos cuenta de que, realmente, no nos hacen falta magos para ello, porque esa magia ya está en nosotros.
Y tuvo que ser una bruja, una brujita buena del Sur, la que nos hiciera ver que todo eso ya estaba en nosotros: que nuestra mente demuestra estar más que abierta y receptiva a todo y se sabe expresar a través de estas palabras, que nuestro corazón, aunque dañado, seguía ahí latiendo y susurrándonos lo que quería, lo que deseaba, y que el valor que nos falta lo hemos ido adquiriendo a lo largo de todo este camino.
Será de esta manera como llegaremos al final del camino de baldosas amarillas, más allá del arco iris, y descubramos que nuestro hogar, ese lugar donde refugiarnos y sentir calor, está en el otro y cada día se refuerza más con esa esperanza y felicidad que un día no muy lejano lo sellará dejando fuera todo el miedo y la tristeza que arrastrábamos en nuestro viaje.
Alonso
4 de marzo de 2011

No hay comentarios:
Publicar un comentario