domingo, 29 de mayo de 2011

Los renglones torcidos de Dios

Siempre se dice que solo Dios es capaz de escribir recto en renglones torcidos, pero quienes afirman eso es que no conocen ni saben la fuerza del corazón.
Esa misma fuerza la estamos descubriendo nosotros.
De esta forma y a pesar de todo siempre hemos podido continuar escribiendo nuestra historia tal y como nosotros queremos que continúe. Por mucho que se tuercen los renglones ahí continuamos, escribiendo con letra clara, contundente; por mucho que nos tiemble el pulso y el miedo quiera agarrotar nuestras manos nuestra pluma sabe seguir su camino.
Porque sí, existe esa fuerza que nos hace creer más allá de los imposibles y nos hacen ser capaces de todo y de darle media vuelta a las cosas: juntos hemos transformado la peor palabra que pueda existir en algo bello que esconde los mejores sentimientos, juntos convertimos una triste canción de despedida en el más tierno y cariñoso de los saludos, juntos sabemos que para volar no hace falta levantar los pies del suelo…
Y si somos capaces de todo eso, pensar en imposibles sería una osadía de modo que, ¿por qué no vamos a ser capaces de explicar lo inexplicable? ¿De darle un sentido a algo que lo carezca? Y aunque no fuera posible, ¿no se le podrían buscar analogías?
Esto me recuerda a aquello de explicar el azul a alguien que no puede ver: quizás nunca sepa a través de palabras como que es, pero con esas palabras se le puede transmitir que se siente, y así si se le dice que el azul es calma, es vida, es la suavidad de una agradable brisa en verano, es el rugir de las olas en el mar, es la delicadeza de un cielo abierto de primavera, se podrá hacer una idea de que es el color azul.
¿No sería posible de esa manera, por tanto, explicarle todo a una razón que se niega a ver lo que el corazón siente y que comprenda de una vez por qué se tiene que quitar la venda? ¿Comprendería así de una vez el miedo que todos sus esfuerzos son inútiles cuando se trata de alcanzar la felicidad?
Porque si somos capaces de escribir recto en renglones torcidos, por qué no vamos a ser capaces de todo lo demás.

Alonso
2 de marzo de 2011

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