Sí, hoy toca sonreír. Hoy y siempre. Porque al final el corazón nos llevó, nos encontramos frente a frente sin ningún obstáculo, sin nada que ocultar, completamente desnudos y completamente frágiles. Momentos de miedo, de angustia, de confusión… y sobre todo de seguir a la razón. Pero como siempre, nuestra locura la superó. Ahora no hay gigantes ni molinos entre nosotros. Ahora el único gigante al que nos tenemos que enfrentar es al que vemos al mirarnos al espejo… porque ahora nuestro problema somos nosotros mismos. Nuestras decisiones y nuestros actos y la consecuencia que éstos puedan acarrear.
No sé si esto nos llevará a la perdición o al cielo… lo único que sé con certeza es que mi cielo es ahora más azul… que las mañana se hacen más llevaderas…
Me lleve a donde me lleve mi corazón y mi locura, que no suelten tu mano. Que siga viendo amaneceres como si la noche no importara… dormir ha pasado a ser secundario… las prioridades cambian al igual que los sentimientos… ¿Quién nos dice que nuestras gotas de esperanza no lleven a algo mejor? Con el corazón en la mano, me gustaría creer que si… porque si esto en pocas horas se ha convertido en un sentimiento, ¿en qué se convertirá con semanas?
¿Quieres ser libre y anestesiar tus miedos? No pienses, solo siente… siente lo que te diga tu corazón y haz lo que éste te diga, porque de ahí salen las mejores acciones y serán de las que nunca te arrepientas.
Y sueña… no dejes nunca de soñar… porque con empeño y esperanza, los sueños se hacen realidad. Y en algún momento, esos sueños, que nos contamos como secretos, se convertirán en ese beso que lleva en su interior los sentimientos más únicos que hemos podido descubrir juntos…
Lo único que pido, para mí y para ti, es que nunca dejemos este camino por el miedo a equivocarnos porque si hemos de equivocarnos, hagámoslo juntos.
Dulcinea
21 de febrero de 2011

No hay comentarios:
Publicar un comentario