Los árboles de nuestros miedos forman un bosque de infierno a nuestro alrededor que convierten el día en eterna oscuridad sin dejar pasar los rayos del sol ni ver las estrellas que iluminen y guíen nuestro corazón a su salida. Parece como si Hades nos quisiera atrapar en su inframundo, porque siente envidia de nuestra historia, pero emocionado por nuestras palabras llegará un día en que nos dejará marchar.
Entonces haciendo caso de tu petición, tomaré tu mano y te ayudaré a caminar. Saldremos de este espeso bosque de dudas y miedos, saldremos a la costa y caminaremos por la playa.
Y en la playa veremos un par de huellas marcadas en la arena, juntas la una de la otra… Pero si en algún momento vemos que solo hay una sola no sientas tristeza, no será porque nos hayamos abandonado, sino que será, como escuché una vez decir, porque en los momentos difíciles, cuando alguno de los dos creamos que no sentimos fuerzas para caminar cogeremos al otro y avanzaremos hasta el final de ese camino.
De esta forma, esta bella sinfonía de locuras hará que la música vuelva a triunfar sobre el mal, la historia cambiará nuevamente y ahora sí, Orfeo y Eurídice podrán salir juntos del infierno y juntos ser felices.
Te ayudaré a caminar porque siempre podrás contar conmigo. Mi mano estará ahí para que la cojas tanto en lo bueno como en lo malo, y si en algún momento tuviera que tomarte en mis brazos cuando no pudieras caminar yo lo haré sin duda, te abrazaré en tus miedos, te arroparé en tus dudas y te animaré a continuar y te enseñaré a seguir la brújula del corazón.
Y cuando esos miedos dejen de existir no dejaremos más huellas en la playa… porque al fin podremos volar libres y las olas del mar de la calma se llevarán nuestros miedos a lo más profundo.
Será en un día de primavera, la primavera de los sentidos, la más bella estación donde escribir en el mapa el camino hacia un nuevo destino en el que vernos sonreír y odiarnos a nuestra manera.
Alonso
1 de marzo de 2011

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