Que nuestras lágrimas siempre sean de felicidad...
Ojalá nunca lloremos más lágrimas por sentirnos solos, por miedo o por sufrir.
A veces pienso que sería mejor que ni siquiera llorásemos. Si es por alegría, mejor sonreír ¿no? Quiero sonreír y últimamente lo hago más, aunque a veces los miedos me vencen y mi sonrisa no es tan clara. ¿Será verdad que los miedos nos hacen más fuertes?
Además nuestra ventana se hace más fina cada vez, ya no quedan tantos pasos que dar hacia ese Cielo que tanto esperamos.
Cuando los sueños dejen de serlo, y sólo quede la realidad, sonreiré. No importará lo que venga después. Importa el ahora; y mi ahora es llegar a las puertas del Cielo y encontrarme contigo.
Sonreir por lo que es, y mejor sonreir juntos, porque aquí seguiré.
Que cuando el mundo te abandone y a ti la pena te agobie, aquí yo estaré...
Dulcinea
19 de marzo de 2011

No hay comentarios:
Publicar un comentario