miércoles, 1 de junio de 2011

Hoy

Permíteme que hoy me salga de nuestra pauta pero es algo que me gustaría escribir en un día como este.
Hoy es 29 de abril, es un viernes como otro cualquiera, un día más que para mí y supongo que también para ti habrá transcurrid como un día corriente: me he levantado por la mañana, he asistido a mis clases, he regresado a casa donde ya he pasado las horas muertas frente al televisor o a la pantalla de un ordenador, y así hasta ahora.
Para el resto de la gente esto sería un día normal y, aunque no sea el prototipo de día perfecto, mucha gente lo preferiría a un día más ajetreado y nervioso. Pero yo no…
Porque para mí hoy debería haber sido un día especial, hoy debería haber sido un día de nervios, de ilusiones, el inicio de un fin de semana de felicidad. Hoy a la hora a la que he regresado de clase debería haber estado haciendo una maleta; hoy a la hora en la que he estado viendo pasar el tiempo sin más debería haber estado esperando un tren, y hoy, en este mismo instante en el que te estoy escribiendo debería haber sido un momento de esos de sonrisas que se escapan y rubor en las mejillas. Hoy debería haber sido un día feliz bañado en el aroma del mar y el perfume de la canela y de un sabor dulce pero intenso como el de la manzana.
Y en lugar de ello, ha sido un día triste, de esos de los de caminar con la mirada perdida, caminando entre nubes de humo del tráfico y con un sabor amargo. Hoy es un día de sueños rotos, de sueños que llegaron a coger forma en un papel impreso pero que en instantes se esfumaron de un plumazo.
Hoy mi mente ya no es mi aliada y ha pasado a ser mi peor enemiga, porque hoy a decidido bombardearme a recuerdos, a atacarme con pensamientos de lo bonito que podía haber resultado todo.
Y sobre todo, hoy, aunque una estación siga con su ajetreo cotidiano, se ha quedado vacía y en ella no se parará el tiempo. Tal y como vi en mis peores sueños. La única diferencia es que sabemos que la culpa de que esa estación esté vacía no es de ninguno de los dos.
Hoy es 29 de abril. En apenas unas horas será día 30 y se pondrá fin a un mes casi para olvidar…
Suerte que te he tenido y te sigo teniendo a ti para arreglarlo.

Alonso
29 de abril de 2011

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