miércoles, 1 de junio de 2011

Seis

Qué importa que sea 29, 27 o 6. Solo son números, solo son fechas. Tienen la importancia que nosotros queramos darle. No le des al 29 una importancia tan grande. No pienses en lo que pudo ser; piensa en lo que será. Recuerda las fechas que signifiquen algo bueno en tu vida. Un cumpleaños, un aniversario, un encuentro… Te puedo poner incluso un ejemplo: el quince es un número como otro cualquiera, el dos también; pero sin embargo el 15.02 es una fecha que a mí no se me olvidará nunca. Es una fecha que merece la pena recordar. ¿Te suena de algo?

No llores por lo que no pudo ser, sonríe por lo que será. Porque aunque los planes no salgan como queremos, aquí seguimos. Ninguno nos hemos rendido. No quiero que estés triste. No por eso. No por una fecha. No por un número.

Te voy a contar un secreto que nadie sabe. ¿Recuerdas el día que me pediste que te enseñara las manos? Viste que no tenía pulseras. Te equivocaste. Lo que pasa es que no se vio. Llevo una. No es una pulsera exactamente, es algo raro. Pero lo importante de eso es que la llevo desde el día que nos sinceramos. Ese día que en nuestras ventanas se vieron nuestros rostros. Desde el día que decidimos hacerlo bien. La llevo para recordarme que aunque la vida da muchas vueltas, los extremos se acaban juntando. Al igual que la pulsera rodea mi muñeca y no hay punto para separarla, nuestras vidas si han de unirse, se encontrarán cual broche y hebilla de pulsera; y una vez cerradas ya no habrá más vueltas.

No sé si me he explicado o te he mareado con tantas vueltas. Si no lo entiendes, te lo intentaré explicar de nuevo. Si lo entiendes….



….guárdame el secreto.

Dulcinea
3 de mayo de 2011

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