Ultimamente no me siento capaz de escribirte nada. Tú, como siempre, me lo pones difícil; y yo, como siempre, nunca encuentro la inspiración. La verdad es que no me va a sair un texto bonito, ni nada por el estilo. Son días tristes para mi, sin ánimo, con la simple sensación de seguir adelante… monotonía. Cada día es lo mismo. Solo que sin ti. Sin verte. Sin haberte podido ver. Teníamos dos oportunidades, una la arrebataron tus demonios, y otra los que parecían mis angelitos. Y cada vez veo más lejano todo lo que soñamos en algún momento. Esa estación, ese encuentro, ese rincón… se me hace ahora un molino enorme, a pesar de que creía haberlos derribado todos. Y el peor molino de todos, es el verano. Meses sola, en un campo, como todos mis veranos, pero con la diferencia de que este año estaré peor, estaré triste… de no poder asomarme a tu ventana. La verdad es que este no era el texto que escribí en un principio, pero lo tengo guardado para otra ocasión. Este texto es mucho más corto, y por desgracia mucho más triste… Pero es que tengo la sensación, el mal presentiminto de que esto se va ir cayendo poco a poco… de que por mucho que intentemos estar aquí… acabaremos dejandolo… cansandonos… tirar horas delante de una ventana terminará sin ser productivo… de hecho no lo es ya… y ahora viene la época mala, la del estudio, la de dejar de lado otras cosas… ¿y qué ibamos a tener que dejar de lado sino es esto que es lo que nos hace perder más tiempo?
Lo siento. Seguramente te esperabas un texto más alegre, y sobre todo después del texto tan precioso que me escribiste tú a mi…
Dulcinea
22 de mayo de 2011

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