¿Sabes de esa sensación que te entra cuando escuchas un zumbido o un pequeño sonido que te avisa de que te están llamando o recibes un mensaje? Es esa sensación en la que el corazón se te acelera un poco y te tiemblan ligeramente los dedos sabiendo que puede ser un ser querido con la alegría de poder saber de él.
Te preguntaras, ¿Qué quieres decir con esto?
Simplemente. Es verdad que llegará el verano y será inevitable separarnos, abandonar por unos días esta ventana. Tú tendrás tus cosas que hacer, yo intentaré pasar el tiempo y aliviar la tristeza compensándola pensando en ti, pensando en la alegría del día que volvamos a vernos y, si puede ser, pensando en el día que por fin se rompan mis cadenas y tengamos ese encuentro, porque no me rindo a que lo haya. Porque pienso que tal vez no quieran que nos veamos para ponernos a prueba o es posible que incluso a alguien le dé envidia lo que nos expresamos.
Quizás pienses que mis palabras son muy positivas, pero pienso en que si aun con todo no nos han derribado, nada podrá hacerlo. Y pienso positivo porque a lo mejor tristeza no sea la mejor palabra que usar: llámalo melancolía, llámalo nostalgia pero tristeza no… Porque aunque siga siendo tristeza, la nostalgia es una tristeza dulce cuando se recuerda lo bueno, y porque aunque esta ventana cierre en verano todavía nos queda otra pequeña ranurita, esa que con un zumbido te llena el corazón de alegría porque sabes que la otra persona está bien y se acuerda de ti.
Y sobre todo quiero pensar positivo porque en este verano esta ventana no solo cerrará sino que además cambiará: la trasladaremos a un lugar más soleado, le quitaremos sus desconchones y la pintaremos de colores alegres, sembraremos delante de ella un jardín lleno de flores, y los únicos molinos que haya serán coloridos molinillos de viento que alegremente girarán sus aspas con la suave brisa… en definitiva la pondremos bonita para cuando volvamos nos reencontremos ante ella con más alegría.
Pero tú además me has hablado de caer, de que quizás el sol abrasador del verano nos haga caer. Solamente me gustaría decirte una cosa al respecto, y es que no tienen más méritos quienes no han caído nunca sino los que habiéndose caído se vuelven a levantar, porque mientras los primeros nunca han conocido el dolor los segundos aun habiéndolo sentido deciden ser valientes y volverse a levantar.
Así que de esa forma pasaré mi verano, pensando en ti.
Y tu, tú sabrás que pienso en ti porque pienso recordártelo a través de esa otra ventanita más pequeña con el deseo de que cuando oigas ese zumbido y tengas esa sensación que mencionaba al principio, tú también pienses en mi y sepas que estoy bien, que te echo de menos y sobre todo que cuando volvamos te recibirá esa nueva ventana más bella de cómo la dejaremos y yo, yo estaré detrás de ella, sonriendo por verte de nuevo.
Alonso
25 de mayo de 2011

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