miércoles, 1 de junio de 2011

Mis demonios

A pesar de que en el fin de semana ha brillado el sol, en mi interior ha habido una tormenta casi inimaginable. Mis demonios han vuelto a atacarme. Esta vez llevaban por nombre razón y por cuerpo eran mis miedos. Por más que luché, no conseguí vencer. Mis demonios me derribaron con tanta fuerza que fui incapaz de levantarme. La razón me derrotó. Ganó la batalla. Esperó un momento de debilidad por mi parte, lo encontró y me atacó. ¿Y ahora qué? ¿Cómo lucho si estoy malherida en el suelo? ¿Cómo lucho si no encuentro armas con las que defenderme?

Todo esto seguirá siendo un sueño para mí. La realidad siempre será otra aunque yo intente negármelo e intente soñar despierta. No me arrepiento, pero hubiera sido mejor no encontrarnos porque, como me dijiste tú un día, para qué hacen que nos encontremos si luego no puede ser… sería un poco restregar por la cara que aquello por lo que rezas existe pero nunca lo podrás tener. Por desgracia para nosotros es lo que ha pasado. Cuando salgo de esta ventana, vuelvo a la realidad, a lo que hay, a lo que tengo, a todo lo que encuentro en el lugar donde estoy. Mi vida está aquí, mi realidad está aquí, y no en sueños a través de una ventana. En la ventana se encuentra una niña, feliz, con ganas de reír, llena de vida, muy loca y con ganas de sueños; pero lejos de la ventana la niña vuelve a su edad, se vuelve mujer, con sus obligaciones, sus preocupaciones y sin espacio para más sueños salvo los de seguir con su vida adelante. La niña ahora tiene otros sueños y se quiere separar de la mujer… pero se le olvida que son una sola persona y que no se pueden separar. La niña es débil, y la mujer adulta acaba regañándola y ganando, como cuando un niño llora porque quiere algo pero sus padres tienen que ser firmes, pues saben que sino se acostumbrará. Lo mismo pasa en mi interior. Y gana la mujer. Mujer que tiene muchos nombres, unos la llaman sensatez, otros la llaman responsabilidad, otros la llaman razón…

Por más que me lo niegue; la mujer, la razón, mis demonios, como quieras llamarlo…. Seguirá venciendo. Es inevitable. Lo siento, siento todo esto, sabía que no era la mejor idea… siempre meto la pata, por mucho que tú creas que eres el torpe de los dos… yo siempre soy la que se da con la puerta en las narices, y encima arrastro a alguien… lo siento…

Dulcinea
3 de abril de 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario