miércoles, 1 de junio de 2011

Una estación sin voz

Eso encontraremos en Abril… una estación sin voz para esa Dulcinea y para ese Quijote de los que me hablas… porque se montarán en un tren y no regresarán. Sin embargo dejarán a dos personas que, seguramente, tendrán mucho que decirse, o quizás con un abrazo se diga todo…

Y es que añoro ese momento, ese encuentro… pero como dice la canción: “Por más que uno quiera y más difícil sea, cuando toca esperar, se espera.” Y yo esperaré. Seguiré cada día aquí. Cada vez más segura de mi misma y callando los miedos, que a estas alturas ya no son capaces de dominarme tanto. Porque lo que está pasando es algo mágico, y si tiene que pasar, pasará. Porque quizás esto es obra del destino. Quizás quería que nos encontrásemos en este momento, que nos diéramos cuenta de que existe una persona que puede llegar a tu alma, y no sólo verla, sino comprenderla también. Encontrar eso es lo que todo el mundo sueña, y pocos lo consiguen. ¿Tan afortunados somos nosotros para conseguirlo? ¿Sin dar nada a cambio? Quizás no todo en este mundo está hecho para comerciar con él. Hay cosas que superan y que se quedan fuera del control de los seres humanos.

Brindaré porque ésta siga siendo una de ellas. Que nadie pueda controlarla, ni manipularla. Opinarán lo que quieran, pero mientras no nos dejemos llevar por las malas opiniones esto será, como tú dices, una hermosa realidad. Una realidad que compartir, siempre que quieras coger mi mano.

Estaré en esa estación con voz, con nervios y con mucho, mucho odio, pero del nuestro.

Dulcinea
13 de marzo de 2011

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