¿Recuerdas nuestras batallas? Esos molinos y esos demonios que tanto nos impedían el paso. Esos que desearon que dejásemos de buscar el sol, esos que al final se han quedado en las puertas del infierno. A diferencia de nosotros que no hemos necesitado ni cielo, ni estación, ni mar para encontrar ese rincón que tanto buscamos. Se dice que aquellos que siembra, recogen. Tuvimos suerte, sembramos lo bastante como para ser recompensados. Luchamos, a pesar de todas las dificultades, para que este día se hiciera realidad. Parece que ya nos sobran esas preguntas que queríamos hacerle a Dios cuando nos quisieron apartar de la ventana ese abril de nuestros recuerdos. Yo, que he pasado tanto en mi corta vida, que tanto he tenido que preguntarle a Dios sobre cosas que no entendía, siempre he pensado que las situaciones, los encuentros ocurren por algo. Como tú dices hubo un péndulo de Málaga a Córdoba y de Córdoba a Málaga. Abril, mayo, junio ¿qué más da? Si ha pasado así sería porque tenía que pasar. Si este era el momento y el lugar oportuno sería por algo. Quizás a ese que tanto culpamos de nuestras desgracias quiso ayudarnos, quiso hacernos entender que si realmente la otra persona esperaba con las mismas ganas y la misma ilusión era porque realmente quería a la otra persona.
Es que solamente Dios conoce sus caminos. Ya te dije en su momento que él dispone. Tan grande era tu enfado con él que no quisiste ver más. Creíste que te había abandonado y en realidad nunca ha dejado de estar contigo. ¿Acaso crees que te iba a abandonar cuando tú siempre le acompañas? Creíamos que jugaba con nosotros, pero no era él. Fueron los demonios, demonios que también alimentábamos nosotros con nuestros miedos y dudas. Yo fui la primera pues la misma noche antes de nuestro encuentro también los alimenté. Se ve que Dios me dio el empujón que me faltaba.
¿Recuerdas lo que me contabas de los números? Que el día 14 era importante para ti porque además había una pequeñez en ese número. Era que 1+4 suman tu número favorito ¿no? Es curioso, el día que nos abrazamos por primera vez, el día de nuestro esperado encuentro, era 23.
2+3... Curioso, este mundo siempre tan curioso... ¿casualidad o más preguntas para Dios?
Gracias por ese día.
Dulcinea

No hay comentarios:
Publicar un comentario